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HISTORIA

La historia de la Escuela Militar se mezcla con la génesis de la patria, dejando en evidencia el aporte del ejército al país. De esta manera, desde el momento mismo de su fundación nuestro instituto se ha caracterizado por su vocación de servicio a Chile.

Nuestra escuela ha pasado por diversos períodos desde su fundación en plena Patria Nueva hasta la actualidad. De éstos, resulta importante mencionar:

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Los orígenes de la Academia Militar

Finalizado el cruce de los Andes con la victoria de Chacabuco, Bernardo O’Higgins Riquelme inició de inmediato la organización del ejército chileno.  El Director Supremo concibió la idea de una Academia Militar que permitiera, de acuerdo con sus propias palabras, “tener un depósito de donde pueda sacarse oficiales ya formados e instruidos para llenar las vacantes de los regimientos, cubrir los cuerpos de milicia cívica y aun tomar cuadros enteros para levantar pronto un nuevo ejército”.

Así fue como el 16 de marzo de 1817 se firmó el decreto supremo que dio vida a este instituto, nombrando Director al sargento mayor de ingenieros Antonio Arcos y Subdirector al teniente de caballería Jorge Beauchef. Estos oficiales, fogueados en las guerras napoleónicas, organizarán la enseñanza teórico-práctica en la academia de acuerdo a la doctrina francesa, por orden del general O’Higgins.

En este período se produjo el primer hecho de armas en que participó la recién creada Academia Militar, siendo  la batalla de Maipú el 5 de abril de 1818 su bautismo de guerra.

 

La República

Junto con la organización de la República, la Academia Militar se consolidó como único plantel formador de los oficiales del ejército, demostrando su valer en la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana (1836-1839), donde los oficiales formados hicieron gala de las lecciones aprendidas durante su período en la academia, mostrando solidez, técnica y valor en enfrentamientos como Portada de Guías, Buin o Yungay, donde la dirección certera y el  liderazgo del general Manuel Bulnes, unido a la valentía del soldado chileno, permitió la victoria final contra el adversario.

Durante este período se reorganizó la academia, y en 1843, una vez realizada la reapertura del establecimiento, se cambió su designación de Academia Militar por “Escuela Militar”, denominación que conserva hasta el día de hoy. El instituto recibió a 40 cadetes, como estipulaba la ley y, además, una sección de cabos que debían venir de los cuerpos del ejército.

Este período se distinguió además por la contratación de nuevos oficiales europeos de doctrina francesa, lo que afianzará este componente distintivo del ejército chileno de la época. Será con esta doctrina que Chile se enfrentará a uno de los conflictos más importantes de nuestra historia: la Guerra del Pacífico.

Junto a la consolidación de la República, también se afianza nuestra escuela como centro formador militar. Por Decreto Supremo del 9 de octubre de 1878, fue aprobado el reglamento para la Escuela Militar, cuyo artículo 1º disponía que en ella “se harán los estudios necesarios para ingresar al ejército en clase de subteniente y a la armada en clase de guardia marina”.

Con el inicio de la Guerra de Pacífico (1879) la Escuela Militar nuevamente se transformó en base importante para la formación de las unidades que deberán marchar hacia el norte.  Gracias a la nueva reglamentación y al esfuerzo educativo implementado en aula y terreno, Chile contó con destacados oficiales en el campo de batalla como los comandantes Ricardo Santa Cruz, Tomás Yávar o el teniente coronel Baldomero Dublé Almeyda, quienes representan sólo un ejemplo de la capacidad profesional y espíritu del personal salido de la Escuela Militar.

A pesar de la victoria chilena en la Guerra del Pacífico, se llegó a la necesidad de implementar un proceso de modernización al interior del ejército que debía partir en una reestructuración de la Escuela Militar, por lo que se revisó su malla curricular y su instrucción bajo la atenta supervisión del recientemente contratado oficial alemán  Emilio Körner Henze, quien además fue uno de los fundadores de la Academia de Guerra y llegó a ocupar el puesto de Jefe de Estado Mayor General de Ejército.

Este período destaca por los cambios revolucionarios en la forma de ver y estudiar la guerra al interior del Ejército de Chile. La  influencia prusiana tomó como elemento central la profesionalización y modernización de la Escuela Militar mediante un programa que permitiera a los oficiales luego de egresados, servir como instructores y formadores destacados en cada uno de los regimientos. De esta manera, a través de la formación de los oficiales en el plantel se inició la prusianización del resto del ejército.

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A mediados del siglo XX se inició en la formación de los oficiales una nueva etapa donde las lecciones aprendidas de la Segunda Guerra Mundial definieron nuevas realidades tácticas, estratégicas y logísticas a considerar en el campo de batalla, como lo fue la aparición de los vehículos motorizados, el desarrollo de las telecomunicaciones y la necesidad del apoyo en parejas.  Para esto los primeros en incorporar la nueva doctrina serán los oficiales que realizarán cursos de perfeccionamiento profesional en el extranjero, para luego replicar lo aprendido en las diversas unidades del país.

 

La Escuela Militar hoy

En el año 2001 surgió uno de los cambios docentes más importantes de la historia de la Escuela Militar: la nueva realidad impuso que de ser un instituto con características de enseñanza media se transforma en un plantel de educación de nivel superior, orientado a potenciar la preparación de los futuros oficiales principalmente en el ámbito militar.

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De esta manera, hoy la malla curricular contempla cuatro años de estudios que le permiten a los egresados recibir, junto con el nombramiento como oficiales de ejército, una licenciatura en Ciencias Militares, aumentando significativamente la carga horaria asignada a la preparación profesional militar, tanto en terreno como en aula, manteniendo inalterables los principios, virtudes y tradiciones que caracterizan el ejército chileno.