El Teniente Coronel (R) Hernán Fuentes Besoaín Hernán nació el año 1918. Su vida quedó profundamente marcada cuando, en 1939, ingresó a la Escuela Militar del Libertador Bernardo O’Higgins, iniciando una destacada trayectoria al servicio del Ejército de Chile, institución en la que se consolidó como un referente de disciplina, vocación y espíritu militar.
En 1946 alcanzó un hito decisivo en su formación al obtener la especialidad de Instructor Militar de Educación Física, inicio de una sobresaliente carrera que se extendió por más de seis décadas y que estuvo dedicada al desarrollo del deporte de alto rendimiento, la formación de nuevas generaciones y la educación integral de la juventud chilena.
Desde muy joven destacó como un deportista excepcional, convirtiéndose en una de las figuras más relevantes del pentatlón moderno chileno durante el siglo XX. Su trayectoria como seleccionado nacional e internacional incluyó importantes actuaciones, entre las que destacan:
Su espíritu competitivo se mantuvo vigente incluso después de los sesenta años, participando en el Campeonato de Pentatlón Militar de Buenos Aires (1970) y en el V Campeonato Sudamericano de Pentatlón Militar (1974), demostrando una extraordinaria dedicación al deporte y un ejemplo permanente de perseverancia.
Su labor como formador fue igualmente sobresaliente. Se desempeñó como profesor de Educación Física en el Colegio Blanco Encalada, el Colegio Luis Campino de la Universidad Católica, el Liceo Alemán y el Seminario de La Serena. Sin embargo, su legado educativo alcanzó especial trascendencia en el Colegio Sagrados Corazones de los Padres Franceses, donde ejerció por más de treinta años, y en el Colegio La Maisonnette, donde desde 1962 destacó como profesor y entrenador deportivo.
En el ámbito militar alcanzó el grado de Teniente Coronel. No obstante, generaciones de alumnos lo recuerdan, por sobre todo, como el Mayor Fuentes, reconocimiento que refleja el profundo respeto y afecto que despertó por su calidad humana, su vocación docente y su permanente compromiso con la formación física y valórica de sus alumnos.
En la etapa final de su carrera, entre 1994 y 1999, regresó a su alma mater, la Escuela Militar, donde colaboró generosamente en la formación de nuevas promociones de oficiales, retribuyendo a la institución parte de lo que había recibido en su juventud.
El 7 de enero, tras enfrentar con entereza una prolongada enfermedad, falleció a los 80 años de edad. Su partida motivó un sentido homenaje en el Senado de la República, donde se destacó su impecable trayectoria al servicio de Chile y su invaluable aporte al deporte nacional, siendo recordado como una de las figuras más emblemáticas del pentatlón moderno chileno.
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