El 9 de noviembre de 2010, la Escuela Militar despidió a un hombre que fue mucho más que un profesor: El Teniente Coronel (R) Enrique Riofrío Cooke. Durante casi medio siglo, 49 años para ser exactos, dedicó su vida a la formación física, deportiva y valórica de generaciones de cadetes, dejando una huella imborrable en la historia del Instituto.
Nació en Valparaíso el 9 de septiembre de 1920. Desde sus años de estudiante en los Padres Franceses demostró una especial aptitud para el deporte, destacándose en rápido en atletismo y scouts. Ingresó posteriormente a la Escuela Militar, egresando como Subteniente de Artillería en 1942. Durante su trayectoria militar, sirvió en los Regimientos de Artillería N° 5 “Antofagasta”, siendo en un destacado integrante de equipo de wáter polo y pentatlón, Grupo de Artillería a Caballo N°2 “Maturana” y Regimiento de Artillería N°1 “Tacna”; durante su permanencia en los regimientos antes nombrado destaco en la disciplina de equitación, y Escuela Militar; cumpliendo funciones también en el Estado Mayor del Ejército, Inspectoría de Artillería.
Practicó con éxito diversas disciplinas, entre ellas waterpolo, equitación y pentatlón, convirtiéndose en un verdadero referente del deporte militar. En la década de 1950 integró el primer curso de montaña del Ejército y, junto al profesor Benedicto Kocian, participó en la fundación de la Federación Deportiva de Gimnasia de Chile, en 1954.
Uno de los episodios más recordados de su vida ocurrió durante la Expedición Chilena a la Antártica de 1957-1958. Siendo capitán, se ofreció voluntariamente para permanecer una semana completamente solo en un islote nevado, con el propósito de evaluar la capacidad de supervivencia en condiciones extremas. En reconocimiento a su valentía y espíritu de sacrificio, aquel lugar fue bautizado posteriormente como “Islote Riofrío”.
Tras acogerse a retiro del servicio activo en 1961, su vocación por la enseñanza continuó intacta. Se incorporó como docente de la Escuela Militar, donde desempeñó un papel fundamental en numerosos proyectos, entre ellos la construcción de la piscina institucional a fines de la década de 1960. Años más tarde, en 1989, también destacó por su participación en la organización del Campeonato Mundial de Pentatlón realizado en Chile.
Su legado permanece vigente hasta nuestros días. La piscina olímpica de la Escuela Militar lleva su nombre como homenaje a una vida de servicio, entrega y ejemplo. Incluso después de jubilarse, a los 75 años, continuó asistiendo diariamente al instituto para compartir su experiencia y sus enseñanzas con los cadetes, demostrando que el verdadero compromiso con la formación militar trasciende el uniforme y perdura toda la vida.
Leave a commentOrder by
Newest on top Oldest on top