REFLEXIÓN

Publicado: Martes, 19 Mayo 2015

PADRE1.jpg

A partir de esta fecha, semanalmente se actualizará nuestra página con una reflexión. En esta oportunidad, a cargo del Capellán de la Escuela Militar Mayor Claudio Verdugo Cavieres, iniciaremos con el tema: ¿Por qué el militar debe ser virtuoso?

 

El hombre tiene una naturaleza bondadosa pero en su interior se encuentra la capacidad de buscar el bien o dejarse llevar por el mal. En el fondo, depende del hombre aspirar cada día a lo más excelente de su existencia, a las virtudes, o bien, seguir la dirección contraria, los vicios. Pero sin duda que la invitación a toda persona es perseguir lo mejor para su existencia y que lo conduzca a la felicidad. Pues bien, este camino está en adquirir y cultivar permanentemente las virtudes. De hecho “somos buenos y malos en razón de las virtudes y los vicios… (y también) recibimos elogios o censuras en razón de las virtudes y los vicios” (Aristóteles, Ética a Nicómaco, II, V). Por lo tanto, el hombre tendrá el desafío permanente de adquirir las virtudes por el aprendizaje teórico de ellas pero sobre todo en su práctica constante con la experiencia y el tiempo. Un propósito esencial ya que “toda virtud se origina como consecuencia y a través de las mismas acciones” (Aristóteles, Ética a Nicómaco, II, I). Así, por ejemplo, de construir bien se hará un buen constructor, en cambio, de construir mal se hará un mal constructor. De este modo percibimos que la virtud trae consigo el desarrollo de las capacidades del alma y tiene como fin la felicidad del hombre.

Por lo indicado, toda persona, independientemente de su vocación o condición de vida, está llamada a una vida virtuosa. Y entre ello, el militar no es la excepción. Más aun, el militar tiene la doble exigencia, personal y profesional, de cultivar las virtudes dado que “la naturaleza de la profesión militar exige identificar un marco de principios y un conjunto de valores que actúen como guías de conductas” (Ordenanza General del Ejército, III, 2, a). Ahora, si bien dichos principios y valores pueden ser cultivados por cualquier persona (justicia, templanza, espíritu de servicio, etc), para el militar son fundamentales en el cumplimiento de las exigencias propias de la vida castrense. Este propósito no lo hace “mejor ni peor” que los demás ciudadanos pero le son obligatorias “ya que hay cierto tipo de conductas que no resultan compatibles con el sentido genuino del ejercicio profesional del militar” (Ordenanza General del Ejército, III, 2, a). Para ello basta mirar el reglamento de disciplina e identificar las que son faltas a la misma: esquivar el saludo al superior o no devolver el saludo militar, la mentira en cosas del servicio, la embriaguez en cualquier caso, infringir el conducto regular, inducir a otros a cometer una falta, etc (art. 76). Elementos que si bien pueden ser tolerados en otros ámbitos de la vida social, en el militar son incompatibles.

Encuentranos en Facebook
Síguenos en Twitter